Yerba mate: la crisis brasileña enciende una señal de alerta para los productores argentinos
Aunque todavía no hay una ola masiva de importaciones, los datos muestran que Brasil ganó peso como proveedor de yerba importada en Argentina, en medio de una fuerte caída de precios al productor en ambos países.

La crisis que atraviesa el sector yerbatero brasileño empieza a mirar de cerca al mercado argentino. Un reciente análisis de Embrapa Florestas advirtió que los productores de Brasil enfrentan una fuerte presión económica por la combinación de caída de precios, aumento de costos y mayor oferta de materia prima.
Según el estudio citado por medios brasileños, el precio de la yerba mate “en pie” cayó de aproximadamente R$17 por arroba en 2022 a R$12,50 en 2026, una baja nominal del 26,5%. En paralelo, los costos de cosecha, comercialización y transporte pasaron de R$460 por tonelada en 2020 a R$820 en 2026, un incremento del 78,3%, frente a una inflación acumulada de 39,6% en el mismo período.
El dato no es menor: el productor brasileño está siendo presionado por los dos lados de la ecuación. Cobra menos por su materia prima, pero enfrenta costos cada vez más altos.
No es una “supersafra”, sino más oferta estructural
Uno de los puntos centrales del análisis brasileño es que Embrapa evita hablar de una “supersafra”. Según los investigadores, el aumento de oferta no responde a un salto extraordinario de productividad, sino a dos factores principales: la recuperación de yerbales afectados por la sequía en Brasil y Argentina, y la entrada en producción de plantaciones realizadas antes de la pandemia.
Esto cambia la lectura del problema. No se trataría solamente de un excedente transitorio que el mercado podría absorber rápidamente, sino de una mayor disponibilidad de materia prima que podría sostener la presión sobre los precios durante más tiempo.
Además, Embrapa señala que ya existen algunos indicios de una posible reversión futura de la curva, pero advierte que el sector necesita eficiencia productiva, diversificación y nuevos mercados para recuperar rentabilidad.
Argentina también muestra señales de deterioro
Del lado argentino, los indicadores tampoco son alentadores para el productor primario. El informe de CEPA sobre el primer trimestre de 2026 muestra que el precio máximo pagado al productor en marzo fue de $220 por kilo de hoja verde, un 27,9% menos que en mayo de 2025. Al mismo tiempo, el kilo de yerba en góndola rondaba los $5.024.
La relación entre lo que recibe el productor y el precio final al consumidor llegó a uno de sus niveles más críticos: en marzo de 2026, el productor captó apenas el 13,1% del precio de góndola, mientras que el promedio del primer trimestre fue de 11,6%, el peor registro desde 2019.
CEPA también señala que el costo estimado por el INYM para producir un kilo de hoja verde era de $424, sin contar impuestos ni rentabilidad. Con un precio máximo de $220, la pérdida mínima para el productor sería de $204 por kilo.
El rol del INYM y la desregulación
La crisis argentina coincide con cambios en el esquema regulatorio. El Decreto 812/2025, publicado el 18 de noviembre de 2025, modificó el Decreto 1240/2002 y estableció que el INYM no podrá dictar normas o intervenciones que distorsionen precios de mercado, generen barreras de entrada o interfieran en la libre interacción de oferta y demanda.
Ese cambio aparece como uno de los factores señalados por distintos actores del sector, aunque no alcanza por sí solo para explicar todo el deterioro. También pesan la concentración industrial, la caída del consumo, los costos, el tipo de cambio y la dinámica regional de oferta.
Importaciones: la hipótesis se confirma solo en parte
La pregunta central es si la crisis brasileña ya se está trasladando al mercado argentino mediante una mayor entrada de yerba importada.
Por ahora, la respuesta es: no en volumen, pero sí en composición.
Según CEPA, en el primer trimestre de 2026 las importaciones argentinas de yerba mate cayeron 50% respecto de 2025. Ese dato contradice la idea de una ola importadora inmediata. Sin embargo, el mismo informe aclara que, pese a esa caída, las importaciones siguen 103,1% por encima del nivel de 2023.
Es decir, el canal importador no volvió al escenario previo a 2024. Se achicó frente al pico reciente, pero quedó mucho más abierto que antes.
El dato más relevante está en el origen de esas compras: el 86,9% de las importaciones del primer trimestre de 2026 provino de Brasil, mientras que Paraguay explicó el 13,1%. Además, el 99,9% de lo importado correspondió a yerba mate molida, es decir, producto prácticamente listo para su comercialización.
Brasil gana terreno como proveedor
Ese cambio de composición es clave. Si Brasil tiene mayor oferta interna, precios presionados a la baja y necesidad de colocar producción, puede volverse más competitivo para abastecer mercados vecinos como Argentina.
Por eso, aunque todavía no se verifica una entrada masiva de yerba brasileña, sí aparece una señal concreta: Brasil gana participación relativa dentro de las importaciones argentinas.
En términos simples: no hay aval estadístico para afirmar que una ola brasileña ya inundó el mercado argentino, pero sí hay datos para sostener que Brasil está mejor posicionado para presionar en los próximos meses si la demanda argentina o las condiciones cambiarias lo permiten.
Consumo y producción: otra señal de alerta
Los últimos datos del INYM también muestran un escenario sensible. Entre enero y mayo de 2026 se procesaron 275,1 millones de kilos de hoja verde. En el mismo período, las salidas de yerba mate al mercado interno totalizaron 113 millones de kilos, mientras que las exportaciones alcanzaron 18,8 millones de kilos.
El consumo interno aparece con señales de debilidad frente a 2025: mayo de 2026 registró 23,49 millones de kilos a salida de molino, por debajo de los 25,45 millones de mayo de 2025.
Este dato refuerza el problema de fondo: si hay más presión de oferta regional y al mismo tiempo el consumo interno no tracciona con fuerza, el eslabón más débil vuelve a ser el productor.
Conclusión: una hipótesis parcialmente validada
La hipótesis de que la crisis brasileña puede impactar sobre el mercado argentino tiene sustento, pero debe formularse con cuidado.
No hay datos suficientes para afirmar que Argentina ya enfrenta una ola masiva de importaciones brasileñas. De hecho, en el primer trimestre de 2026 las importaciones cayeron frente a 2025.
Pero sí hay tres elementos que sostienen la alerta:
- Brasil atraviesa una fuerte caída de precios al productor, con costos en alza.
- Las importaciones argentinas, aunque bajaron frente a 2025, siguen muy por encima de 2023.
- Brasil concentra casi el 87% del origen de la yerba importada por Argentina en el primer trimestre de 2026.
En paralelo, Argentina muestra una crisis clara de rentabilidad del productor primario, con precios por debajo de los costos, menor participación en el precio de góndola y un mercado interno que no logra absorber plenamente la tensión de la cadena.
La conclusión es directa: la presión brasileña todavía no aparece como un golpe de volumen, pero sí como una amenaza competitiva latente. Si la oferta brasileña sigue alta, los precios continúan deprimidos y el canal importador permanece abierto, el productor argentino podría enfrentar una nueva fuente de presión sobre un escenario que ya es crítico.
La clave será monitorear los próximos informes del INYM, CEPA e INDEC: volumen importado, origen Brasil-Paraguay, precio pagado al productor, consumo interno y tipo de cambio bilateral. Ahí se verá si la señal actual se transforma en una tendencia estructural.
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